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El dibujo de Hugo Pratt me atrajo desde las páginas de Salgari (c.1950) con Hombres de la Jungla desde la primera mirada que le eché. Luego vino El Sargento Kirk, en Misterix, con las variaciones y experimentaciones de estilos, y al fin llegó el hechizo absoluto con Ticonderoga, en Frontera.
Ticonderoga (también titulado Ticonderoga Flint) comenzó a publicarse en la revista Frontera en 1957. Cada página medía 20 cm de ancho por 15 de alto. Un año después se continuaría en Frontera Extra, en página vertical (aproximadamente 25 cm por 22).
El dibujo, en blanco y negro, a pincel (Pratt admiraba a Neil O'Keeffe) se completaba con una aguada absolutamente original en la producción historietística. No había color (excepto en la tapa de la revista), pero uno imaginaba los colores con la sugerencia tonal de las aguadas.
Estas fueron las cuatro primeras páginas de Ticonderoga:Pratt dibujó en Frontera 14 episodios de Ticonderoga, y en Frontera Extra, seis capítulos (el sexto episodio parece entintado en parte por Gisela Dester, su ayudante). Después abandonó el personaje, que fue continuado por Dester, manteniendo siempre los textos de Héctor Oesterheld.
Hugo Pratt raya a su mayor altura en Ticonderoga, y Oesterheld emplea un lenguaje de cuentista de aventuras de principio de siglo XX, al modo de Fenimore Cooper o Karl May.
Como anexo de la historieta aparecían ilustraciones documentales (de Pratt y de Gisela Dester) mostrando poblados indios, trajes de militares franceses e ingleses, lenguaje de señas de pieles rojas, vestimentas indígenas y hasta algún mapa simuladamente rústico y pintoresco.
En el año 2003, Ticonderoga fue editado completo en la Biblioteca Clarín de la Historieta, desafortunadamente en un tamaño demasiado pequeño (20 cm de alto por 16 de ancho) que obliga casi a usar una lupa para leer los textos.
En la edición de Clarín se incluye un hermoso prólogo escrito por Roberto Fontanarrosa, que vale como recuerdo nostálgico y comentario historietístico:
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