

Un invento para pequeños futbolistas, y algo más doméstico (?) .
PREFERENCIAS, RECUERDOS Y OPINIONES SOBRE HISTORIETAS, ILUSTRACIONES, DIBUJOS, NOVELAS Y RELATOS.

Este libro está compuesto por treinta relatos cortos, policíacos, con drama,tragedia y humor. ... "no siempre (afortunadamente) suponen delitos de sangre: también hay robos sin robo, infidelidades conyugales, investigaciones de recuerdos." (Andrea Camilleri, en Nota del Autor epilogando la obra). Todas las narraciones son excelentes , y hay entre ellas media docena de obritas maestras, como El arte de la adivinación, Amor, El compañero de viaje, Milagros de Trieste, Being here, El pacto, El viejo ladrón.

El personaje del comisario Montalbano tiene algo del inspector Maigret de Simenon (quizá por sedimentación, pues Camilleri realizó las adaptaciones de los casos de Maigret para la televisión italiana, pero también por empatía con el famoso personaje y afinidad con el enfoque literario). Pero Montalbano está imbuido de una vitalidad mediterránea, un carácter tópicamente italiano. Como en el caso del francés, el personaje siciliano se hace querer y cobra vida con una carnadura literaria de buen cuño.
En mi viejo barrio, existía (antes y después de 1950) un permanente tránsito de revistas de historietas: un pibe prestaba el Pif Paf y recibía El Tony; una vez leído éste, lo entregaba a cambio de Salgari, entonces lo intercambiaba por Rico Tipo que era reemplazado por Patoruzú, y así desfilaban Intervalo, Fantasía, Rayo Rojo, Ping Pong, Aventuras (en cualquier orden: lo importante era que todos leyéramos todas las revistas), y en algún momento aparecía mi favorita: Patoruzito. Eran revistas semanales, con historietas cómicas y "serias" que se continuaban de un número a otro; no traían episodios completos, para esto había que esperar los anuarios de algunas de ellas.
superior.
Se sucedían aventuras absurdas y delirantes, que comenzaban en el almacén de barrio de don Pascual, quien tenía de dependiente al pibe Mangucho, cuya "novia" era Meneca. Además aparecía un sapito blanco llamado Felipe; éstos eran los "héroes" de la historieta. En las peripecias había alusiones a los avatares políticos del país y a estereotipos populares o cotidianos; todo presentado en una clave costumbrista cuidadosamente exagerada. Hubo un desfile de personajes de antología: el primo Agustín, pretendiente a dictador; Santiojo, su eventual socio; el "Silbador", cómplice mercenario y rebelde; los gatos Mandinga y Morrongo y la pulga negra que era algo así como su conciencia; el agorero Palpitiño, con su "Se viene... se viene"; el policía don Grappini, con su casco de "chafe"; Taraleti, de cartero a cantante de boleros; el marino
Míster Ñaña; Zazá, la novia de don Pascual; y multitud de otros tipos inolvidables, como aquel pistolero del Far West que tenía el rostro de Alan Ladd; y el mismísimo Roberto Battaglia, creador de esta maravillosa narración en imágenes.





Existe una abundante publicación en castellano de las aventuras del inspector Maigret. Algunos de los títulos son: El amigo de la infancia de Maigret, El loco de Bergerac, La furia de Maigret, Cecile ha muerto, La noche de la encrucijada, Maigret se enfada, Entre los flamencos, La loca de Maigret, El difunto filántropo, Maigret y el hombre solitario, Crimen en Holanda, La sombra chinesca, La pipa de Maigret, Los sótanos del Majestic, Maigret con la muerte en los talones, El puerto de las brumas, Maigret se equivoca, El hombre de la torre Eiffel, Maigret y el ladrón perezoso, El ahorcado de Saint-Pholien, Maigret y los aristócratas, La taberna de los dos centavos; y ya es bastante decir, aunque haya muchos más.
En aquellos años, yo la leía con interés y me gustaba la línea aventurera que tenía; tanto en las selvas tropicales como en un imaginario París, pues los personajes se suponían franceses.
su hija Ninón y su ayudante indígena Halubi; tenían además dos laderos de su parte: Moutón y Coup de Foudre.
Estas páginas que incluyo son casi una curiosidad, pues la obra primaria de Breccia solamente se menciona y se publican pocas muestras gráficas de ella; también es interesante la foto, de 1954, donde se ve a Alberto Breccia (sin saco) trabajando con el dibujante Roberto Battaglia en la redacción de la mítica revista Dibujantes. En las páginas de Jean de la Martinica se pueden ver los personajes principales de uno y otro bando, escenas de acción y ambientes dispares.
El Expediente 113, de Emile Gaboriau (1832 - 1873, Francia).
ágil; el elegante y atormentado cajero Prosper Bertomy, alrededor del cual gira la trama; el banquero Fauvel y su hermosa hija Madeleine; las sospechosas amistades del joven cajero; y hasta personajes ficticios y de doble personalidad. El libro se lee con ansiedad por la continua tensión de las situaciones dramáticas y no solamente para llegar a la resolución del enigma. Y al terminarlo, uno se propone releerlo, por puro gusto.