lunes, enero 29, 2007

LOS SERES IMAGINARIOS. 3: El calor.

En la comarca, una primavera calurosa se convirtió en un verano exagerado.
El tipo miraba cómo el dragoncito yacía exhausto, jadeante, refugiándose en los lugares más frescos del jardín; pero en sus cercanías, las plantas se achicharraban por el calor que emanaba.
De tanto en tanto, el tipo le echaba agua con una gran regadera, y el agua se evaporaba con un siseo burlón.
El lúcido carbonero apareció bajo la sombra de las plantas y miró con simpatía al dragoncito.
- Por diferentes motivos, el calor es mal negocio para nosotros dos- reflexionó.
Mientras acompañaba al tipo, que iba a recargar la regadera, se sacó la gorra y se rascó la cabeza, preocupado.
- Honorable anciano, debemos hacer algo por él, si no...
- Pensé llevarlo al río. Pero calentaría tanto el agua que nadie podría bañarse... y al final, lo cazarían. No. ¿Qué hacer?
- Tomemos algo fresco y pensemos un poco- propuso el lúcido carbonero.
El tipo fue hasta su antigua heladera de campo (una caja de gruesa madera, revestida interiormente con zinc, con barras de hielo en su interior) y sacó un balde con helado de crema y frutas; sirvió dos escudillas y las regó con dulce licor de guindas.
El lúcido carbonero comía lentamente, pensaba, con los ojos clavados en la heladera. Y el tipo paladeaba cada cucharada de helado, paseándolo por toda la boca.
- Honorable anciano: ¿cómo funciona la heladera?
- Con hielo- sonrió el tipo- Ya lo pensé: meter adentro al dragoncito; pero no se puede, la heladera tiene que estar cerrada herméticamente para que no se derrita el hielo, y entonces se asfixiaría, el pobre...
- Sí, pero ¿dónde hay mucho hielo?, ¿tanto que no se derrita rápidamente?
- En una cámara frigorífica, en una fábrica de hielo, en... en el...
- ¡En el Polo! ¡Sí!- el carbonero saltó de su asiento, tenía los ojos encendidos como brasas en la obscuridad.
- En el Polo ¡Claro! ¡Ja ja ja ja!- al tipo se le arqueaban los bigotes de alegría-. ¡En el Polo!
- ¡Llevémoslo al Polo Norte!-exclamaron ambos- Y volveremos a buscarlo en el invierno; o antes, si llega el frío...
Y terminaron el helado, felices y apurados, y llevaron al dragoncito al Polo Norte.
Los innuits (no les agrada que les digan esquimales) lo recibieron con alegría. Construyeron sus iglús alrededor del de él y los comunicaron con su centro como los rayos de una rueda. Así tuvieron calefacción, a cambio de reconstruir frecuentemente el iglú del dragoncito cuando se derretía. Pronto fueron conocidos como la Tribu del Dragón, y su emblema fue una rueda con una llama en el centro.
- Adiós, amigo dragoncito- se despidieron el anciano y el carbonero-. Te extrañaremos. Pensaremos en ti hasta tu regreso.
Y partieron de vuelta hacia el calor de la comarca.
Aquella temporada, las aguas de los océanos subieron de nivel, por el derretimiento de los hielos.

viernes, enero 05, 2007

CHIQUIRRITIPIS: y la fecha sigue obligando...



Estrategia para el Día de Reyes y comentarios sobre el calendario.

lunes, enero 01, 2007

sábado, diciembre 16, 2006

Recordando historietas: BATUQUE.

¿Quién no conoció algún perrito que se llamara Batuque?
En su época fue el nombre más popular para esos cachorros peludos y juguetones, y hasta definió un tipo determinado de mascotas ( como Lassie define a los collies).
En nuestro país, la historieta de Batuque se publicaba en Billiken, durante los años treintas y cuarentas.

La creadora de las aventuras de Batuque fue Frances Edwina Dumm (Ohio, 1893; Manhattan, 1990); firmaba con su segundo nombre: Edwina.
En USA, el nombre original del perrito era Tippie, y el pibe Gorrita era Cap Stubby.
Edwina ganó, en 1978, el Gold Key Award, de la National Cartoonist Society, de USA.
La historieta de Batuque (o Tippie) duró desde 1918 hasta 1966, año en que Edwina (la primera mujer cartoonista) se retiró y se dedicó a la pintura de acuarelas y la fotografía.
La foto muestra a Edwina junto a su mascota (seguramente modelo para Tippie) llamada Lillie Jean.

jueves, diciembre 14, 2006

Chiquirritipis: quinta selección.




Hoy les tocó a los abuelos. Y una yapa por el fin de año.

Para leer y releer: Chesterton.

Gilbert Keith Chesterton nació en Londres en 1874, y falleció en 1936. Escribió novelas, relatos cortos, ensayos, críticas y artículos periodísticos.


Los relatos de Chesterton se presentan bajo un aspecto de novelas policiales, y son mucho más que eso.
Hay originalidad, ingenio y paradoja. Todo lo
que sucede es diferente a lo que parece en
primera instancia y, muchas veces, en segunda...
Asimismo, en una mezcla de acción y metafísica, con contrastes súbitos y contraposición de ideas, las definiciones y comentarios irónicos provocan la reflexión del lector; se sostiene un diálogo con un malabarista de ideas; es como leer a dos voces, y las dos tienen razón.
Hay mucho de circo, de saltimbanquis, de carrera funambulesca en la acción y también en los pensamientos; las soluciones de los enigmas policíacos hacen piruetas metafísicas y las frases adquieren un simbolismo moral. El lenguaje es esencialmente visual y las palabras suscitan imágenes.

Novelas recomendadas: El hombre que fue jueves, El hombre que sabía demasiado, Los árboles del orgullo, Las paradojas de míster Pond, Los enigmas del padre Brown.

viernes, noviembre 24, 2006

Recordando historietas: Casey Ruggles

Casey Ruggles es el protagonista de esta historieta del Far West: un ex sargento del ejército en California, en época de la fiebre del oro: 1848. Un perfecto héroe de aventuras.
Es, quizá, el western mejor argumentado que he leído. La intervención de personajes reales -como el explorador Kit Carson, el bucanero Jean Lafitte, el rebelde Joaquín Murietta, la empresa Wells & Fargo- se engarza con la excelente caracterización de los ficticios, como Lili Lafitte, hija del pirata; el pequeño piel roja Kit Fox; Chris, la prometida de Casey; el insignificante dictador de Tilly Vally, Roger Jolly; el capitán Beauregard, pretendiente de Chris; el canalla marino, capitán Stevenson, y Mr. Pickett, el empresario. Cada personaje es un carácter diferente: el padre Pablo, franciscano protector de Joaquín Murietta; el traicionero Bartolo, el salteador; Dred Hanks, perseguidor de Murietta. Sin olvidar a los personajes femeninos: madame Ah Toy, la traficante de esclavos; la Bella de Plata; la socia de Casey, Patricia Clay, y la celosa e ilusa Cyd Carter; Lili Lafitte es un personaje inolvidable, y Chris Hassenfer tiene importancia clave en la trama. Hasta hay un personaje solitario, inspirado por leyendas: el mítico gigante de las nieves.

El dibujo de Warren Tufts es de alta calidad y mantiene el trazo prolijo y la personalidad elegante que aprendiera de su maestro Alex Raymond (Rip Kirby, Flash Gordon).
Esta es la segunda página de la presentación y ya Casey se sumerge en la acción que lo acompañará a lo largo de todas sus aventuras.
La plancha de abajo presenta al pequeño Kit Fox enfrentándose al capitán Beauregard, para vengar a su amigo Casey. Toda la historia tiene un intenso sentido dramático, producido por los dilemas morales y los principios éticos de los personajes, chocando con las pasiones y los intereses.

Warren Tufts realizó esta historieta desde 1949 hasta 1954. En Argentina se publicó en las revistas Pif Paf y El Tony, y en algunos diarios. En USA hay a la venta reediciones en forma de cómics.

Chiquirritipis: cuarta selección.




Pibes anacrónicos, prácticos y gastronómicos.

Para leer y releer: Boris Vian.

El primer libro de Boris Vian que leí fue El Otoño en Pekín, hace más de treinta y cinco años, y me deslumbró, entonces quise leer todos los que encontrara.

Hay en Boris Vian un placer por el uso del lenguaje en función de una fantasía torrencial; una actividad literal de las frases; los nombres de los personajes son casi como sonidos musicales humorísticos, y el humor es alucinante y frenético, con un sarcasmo irreverente.
Inundado por una sensación de inestabilidad permanente en todo, actitudes, situaciones y ambientes, cada elemento está sujeto a continuos cambios oníricos.
Pero en los relatos se percibe una ternura melancólica y un tono pudorosamente poético, entrelazados coherentemente con una apariencia surrealista.
Para visualizarlo, diría que tiene la imaginería de un Chagall citadino, con la ingenuidad de Miró y la feroz y amenazante inocencia de las selvas del aduanero Rousseau.

Boris Paul Vian nació en París, el 10 de marzo de 1920, y falleció el 23 de junio de 1959, mientras comenzaba a ver la proyección de una película basada en una de sus novelas. Fue ingeniero metalúrgico, trompetista de jazz, cantante de cabaret, ocasional actor de cine, traductor de inglés, guionista de películas, dramaturgo y sátrapa del Instituto de Patafísica, además. por supuesto, de escritor de cuentos y novelas.
Sus principales obras son: El Otoño en Pekín (1947), La espuma de los días (1946), La hierba roja (1950), El Arrancacorazones (1950), Vercoquin y el pláncton (1946), el libro de cuentos Las hormigas (1949) , y la pieza teatral Los constructores del imperio (1959).
(La tapa de Blues for a black cat corresponde a la versión en inglés de Las hormigas, y es en realidad el título de uno de los cuentos que contiene).


domingo, noviembre 12, 2006

Recordando historietas: Ocalito y Tumbita.

Vidal Davila fue el creador de Ocalito y Tumbita, que comenzó a publicarse en Billiken en 1943. Muchos años más tarde pasó a publicarse en la revista Anteojito.

Esta página corresponde a la última etapa de la historieta: el estilo de dibujo es anguloso y vertiginoso. Se publicó en la revista Anteojito.

Esta página, publicada en Billiken, conserva las formas y líneas curvas, pero la dinámica está en su plenitud. Simultánea a la historia principal, transcurría otra protagonizada por ratoncitos, como un mundo paralelo y autónomo.

Y esta plancha reapareció en el libro del 60° Aniversario de Billiken. Supongo que, originalmente, data de 1943.
Hay en Ocalito y Tumbita un humor a veces absurdo, a veces ingenioso, a veces ingenuo, y en su concepción fue toda una innovación para esa época de la historieta argentina.